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Belén Valdepeñas - Sanación Energética - Cuencos Tibetanos


Cuencos Tibetanos>

El masaje vibracional o de sonido es una técnica de armonización natural que actúa tanto sobre el plano físico como el emocional, el mental y el espiritual. Los instrumentos tibetanos tradicionales que se utilizan están hechos artesanalmente con una aleación de siete metales oro , plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo.
Permite obtener relajación y el reencuentro con el placer que proporcionan las cosas simples.

Actúa como fuente de energía para todo el cuerpo. Afloja y libera tensiones musculares. Expande e intensifica el cuerpo aurico, que actúa como defensa energética. Aumenta en general las defensas del organismo y brinda paz interior. Trabaja sobre el equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, resultando ideal para personas muy racionales o con estrés mental.
Su práctica regular ayuda a la reafirmación personal y favorece una mejor relación con el entorno. Los sonidos que emanan de estos maravillosos instrumentos son un gran apoyo para la meditación ya que estimulan la actividad de ondas cerebrales de tipo alfa y beta y despierta la capacidad de dar y recibir.


La ciencia y la experiencia nos dice que todo es energía, todo es vibración. No hay nada como cosas duras o inmóviles o estáticas. TODO VIBRA.
El ser humano también y dependiendo de la frecuencia de onda, la vibración será más elevada o más burda, aquí influyen mucho los pensamientos, los sentimientos.
Donde existen bloqueos la energía se traba, no fluye. Entonces sufrimos porque no hay armonía en nosotros, ya sea por exceso o por deficiencia en nuestra energía o en determinadas frecuencias de energía, que corresponden con lo que comúnmente se llaman chacras.
Esta falta de armonía se traduce en problemas que van desde enfermedades físicas, desequilibrios emociónale, problemas sexuales, de relación con los demás o con el mundo, falta de amor etc. Lo que tenemos que hacer es desbloquear, hacer fluir y armonizar esas frecuencias.


Los cuencos son instrumentos hechos especialmente para que al frotarlos o golpearlos como campanas produzca sonidos que se llaman armónicos, que son vibraciones complejas que por resonancia, activan, armoniza y complementan nuestras vibraciones desarmónicas. La sensación es de elevación, placer relajación y armonía. No debemos quedarnos sólo en su sonido ya que - para mi - lo realmente importante es su vibración.

El efecto es sanador, el trabajo terapéutico con cuencos es una terapia llamada vibracional. Ya que sea que nos relajemos para escuchar un concierto armonizador o que coloquen sobre nuestro cuerpo los cuencos para hacerlos sonar encima nuestro, el efecto es el mismo, las ondas vibracionales de estos instrumentos, con su armonía, van a equilibrar y armonizar por resonancia nuestra vibración personal. En el caso de los cuencos es que no hay que hacer nada para estar mejor, solo estar en el lugar donde los cuencos inundan con su sonido.Incluso las personas que no prestan atención a los sonidos sutiles quedan perplejas al oír una campana tibetana, también los animales, adoptan actitudes curiosas. Es debido a que la vibración se siente por el cuerpo entero, de ello muchos sonidos y vibraciones nos pueden devolver la quietud a nuestra mente. La vibración relaja y descongestiona.

Masajes con cuencos tibetanos.

Cuerpo mente y espirituHay diferentes formas de dar un masaje, pero para poder haceros una idea los cuencos se colocan alrededor del cuerpo y se van haciendo sonar, luego se van añadiendo los cuencos a los puntos energéticos del cuerpo -chackras- a cada uno su correspondiente, se frotan se golpean. Todo con suma delicadeza y estudiando la reacción de la persona se irá llevando el cuenco alrededor de cuerpo y es bueno tocarlo también a ciertas distancias para poder masajear los diferentes campos auricos. Como digo hay muchas formas pero esta es una ligera idea de lo que consta un masaje, es ideal usar Tinghas y diapasones a la vez, ya que es una excelente combinación.

Masaje vibracional para cargamiento y dolores musculares:

Para este una buena nota es SOL ya que pertenece a fuego.

Se hecha agua caliente en el cuenco no mucha, se coloca en la zona, si la zona mantiene estabilidad no es necesario meter la mano, en caso de no habar estabilidad habrá que meter una mano para evitar que el cuenco se derrame. Se coge el palo y por la parte de la piel se da vueltas, si la mano está dentro se va de un lado para otro sino se hace circular. La otra mano se coloca en el sacro en caso de ser la espalda , esta mano no hace nada solo para sentir que la vibración se expande, si esta mano no nota nada es que la zona está realmente bloqueada.

Después de cada sesión se recomienda no comer, mejor una infusión o algo suave, sopa etc.

Los metales relación con los planetas:

Oro- sol
Plata - luna
Mercurio - mercurio
Hierro - Marte
Estaño - Júpiter
Plomo - saturno
Cobre - Venus.
.

Notas sus correspondientes a los chakras y sus elementos.

Chackra base Muladara - Chackra le corresponde la nota Fa- F- Mantra LAM - Tierra.
Chackra Swadistana- 2º chackra le corresponde la nota Do- C- Mantra- VAM - Agua.
Chackra Manipura- chackra le corresponde la nota Sol - G- Mantra RAM Fuego -
Chackra Anahata - chackra le corresponde la nota Re- D- Mantra YAM - Aire
Chackra Vishuda-chackra le corresponde la nota La- A- Mantra HAM - Éter.
Chacra Ajña - chackra le corresponde la nota Mi- E- Mantra OM - Éter.
Chackra Sahasara- chackra le corresponde la nota Si- B- Mantra silencio.- Éter.

La relación de los chakras con las notas musicales en este caso están basadas en la filosofía oriental, no en la americana. La americana va desde 1º chakra con Do así sucesivamente, donde no están relacionada con la vibración de cada chakra, no vamos como la escala musical Do,Re,Mi,Fa,Sol,La,Si. La filosofía oriental ha correspondido las notas con cada chakra fundamentándose en la vibración de cada chakra y cada nota musical

La importancia de las ondas cerebrales

El impulso electro químico generado en las neuronas provoca las ondas cerebrales que se observan en un electro encefalograma. Se tienen cuatro ritmos.

BETA- entre 15 y 30 Hz o ciclos por segundo. Es del hemisferio cerebral izquierdo. Se caracteriza por el pensar analítico, la lógica, realiza operaciones matemáticas. La acetilcolina es su principal neurotransmisor. Donde tenemos menor capacidad de rendimiento cerebral. Todos los sentidos, tacto, gusto, olfato, oido y vista están asociados con el funcionamiento del cerebro en ritmos BETA.

ALFA- entre 8 y 14 Hz o ciclos por segundo. Es del hemisferio cerebral derecho. Aparece en estado de quietud y relajación, de paz y es el ritmo de súper aprendizaje. Los neurotransmisores de este ritmo son acetilcolina, serotonina y dopamina.Aquí se produce el máximo rendimiento de nuestro cerebro aumentas los sentidos y además asocia a estados de tranquilidad, descanso , creatividad, inspiración, intuición. Es un estado que no se llega a perder la conciencia, un estado de meditación, hipnosis. En este estado se trabaja el nivel mental.

THETA entre 5 y 7 Hz o ciclos por segundo. Es del hemisferio cerebral derecho. Se observa en el proceso onírico, fase REM del sueño. Es el ritmo del chaman la serotonina es su principal neurotransmisor. Se relacionan con niveles mentales muy profundos, donde poseemos mecanismos mentales muy poderosos, como por ej. Eliminar el dolor e influir en otros procesos biológicos. La videncia es en este estado.

DELTA entre 0.2 a 4 Hz o ciclos por segundo. Del hemisferio cerebral derecho. Es el ritmo del sueño profundo, del descanso total y dura de una a una hora y media del tiempo total del sueño.

Mediante técnicas de relajación, terapia vibracional, meditación etc, música new age, se pueden obtener los ritmos alfa y theta, de tal manera que nos podemos relajar mental y físicamente, con una mejora y aumento en el aprendizaje, memoria e inteligencia, es decir, pasar a otro nivel de comprensión de la vida llamado fenómeno eureka,. Por diversos estudios se ha comprobado que dichas técnicas provocan gran cantidad de liberación de neurotransmisores principalmente endorfinas, pero también de la dopamina, psicodélica endógena y serotonina entre otras.

Adicionalmente, cuando se toca cerca o directamente encima del cuerpo, las vibraciones sonoras se transmiten a nuestra sangre y órganos, de modo que puede utilizarse como instrumento de sanación.

Tanto el recibir el sonido como emitir el sonido correspondiente se utiliza la capacidad vibratoria del sonido para tomar contacto con nuestro interior, relajarnos y liberar los nudos tanto físicos como emocionales que podamos tener. El uso de la música y el sonido con una finalidad terapéutica y trascendente es tan antiguo como el hombre.

Beneficios de los masajes vibracionales

Permite obtener relajación y el reencuentro con el placer que proporciona las cosas simples. Actúa como fuente de energía para todo el cuerpo. Afloja y libera tensiones musculares. Expande e intensifica el cuerpo aurico, que actúa como defensa energética. Aumenta en general las defensas del organismo y brinda paz interior. Trabaja sobre el equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, resultando ideal para personas muy racionales o con estrés mental. Produce una profunda limpieza a nivel celular liberando memorias que habiendo quedado impresas en nuestras células, nos inducen a repetir desactualizados patrones de comportamiento, hábitos nocivos que pueden ser reemplazados por otros saludables. Su práctica regular ayuda a la reafirmación personal y favorece una mejor relación con el entorno.


- Relaja el cuerpo, mente y espiritu.
- Equilibra los hemisferios cerebrales.
- Para la limpieza energética tanto de personas como animales y lugares.
- Excelente para la ansiedad y la concentración.
- Dolores musculares y de cabeza.
- Ayuda al encuentro de uno mismo
- Limpia interiormente sacando todo aquello que dentro ocupa lugar.
- Induce a desaparecer el insomio
- Al relajar todo nuestro estrés es de las mejores terapias para el stress.
- Favorece la concentración
- Desbloquea los chakras haciendo que fluya la energía.
Y muchos beneficios que sería muy largo ponerlos aquí

Rudolph Steiner compara la enfermedad con un piano desafinado.

Los cuencos son originarios de la cultura prebusdista shamánica Bon Po de los Himalayas y pueden ser usados para hacer, música, una música diferente a la que nuestros oídos occidentales están acostumbrados.La tradición del budismo tibetano posee un enorme conocimiento del poder del sonido. Para ellos un maestro del Sonido "puede matar a lo que vive y resucitar a lo que está muerto. Cada ser y cada cosa tiene su propio sonido, pero este sonido varía dependiendo del estado del ser y de la cosa que produce el sonido en cada momento concreto. Todo consiste en un conjunto de átomos que bailan y producen sonidos con sus movimientos. Se dice que el viento creó las bases de nuestro mundo mediante un movimiento giratorio que produjo un Sonido. Éste combinó la forma y la materia, de donde emergieron las formas. Éstas, al moverse, produjeron otras a través del poder del sonido que habían hecho. Cada átomo canta incesantemente su propia canción… Y al igual que existen sonidos creativos, hay también sonidos que hacen que la materia se desintegre. Cualquiera que pueda producir ambos tipos de Sonido tiene el poder de crear y destruir a su antojo"

El físico norteamericano Edgar Cayce, y Rudolf Steiner, filósofo alemán fundador de la Escuela Antroposófica, pensaban que "tonos puros" serían utilizados para la sanación a finales del siglo XX. Asimismo Nostradamus predijo la curación del cáncer también mediante un "tono puro" en 1998.

El doctor Gaynor, autor del libro "Sonidos que Curan" y director del Departamento de Medicina Oncológica e Integrativa del centro Strangh-Cornell para la prevención del cáncer de Nueva York, ha utilizado con éxito el sonido de los cuencos y otras técnicas sonoras en cientos de pacientes.

Tal como ya los antiguos parecían saber, todo en el universo está en un estado de vibración. La resonancia es la frecuencia en la que un objeto vibra más naturalmente. Tal como describe Jonathan Goldman en su libro Sonidos que sanan, "por medio de la resonancia es posible que las vibraciones de un cuerpo alcancen a otro y lo pongan en movimiento. Esto puede observarse fácilmente, por ejemplo, cuando un cantante rompe una copa con su voz. Lo que ocurre es que la voz del cantante puede igualar la frecuencia de resonancia del cristal, provocando así su vibración."
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es que "el sonido es una onda portadora de conciencia". Dependiendo de dónde esté situada la conciencia del individuo cuando crea un sonido, éste llevará información de ese estado a la persona que lo reciba

Los tingshas son los cimbalos rituales del Budismo y la mayoría de la gente desconoce que son herramientas de diagnostico para evaluar el cuerpo humano. Campanas y dorjes son considerados como herramientas de sabiduría y compasión. Los occidentales las llamamos campanas cantoras tibetanas y su sonido mantra es el OM que simboliza la perfección y está visto como el sonido del cuerpo.

Fuente: http://www.cuerpomenteyespiritu.com/cuencos-tibetanos.html

 

Cómo se obtienen los cuencos tibetanos

Los cuencos tibetanos se obtienen a partir de la aleación de los siete metales, los cuales cada uno de ellos simboliza a un planeta, así tenemos que:

Oro simboliza al Sol, Plata a la Luna, Mercurio a Mercurio, Cobre a Venus, Hierro a Marte, Estaño a Júpiter y Plomo a Saturno.

Desde la antigüedad el sonido ha tenido un uso “terapéutico”, estimulando las emociones, transmitiendo mensajes ligados a diversos estados físicos y así poder conectarnos con la frecuencia sonora y entrar en la armonía de la música de los Planetas.

El sonido es la fuente de todas las cosas ya sean visibles o invisibles y todas las tradiciones religiosas lo consideran un medio para poner al espíritu en contacto con las esferas celestes o la llamada música de las esferas.

También los místicos de todos los tiempos han atribuido a la música un lugar preponderante, considerando al sonido como una fuente de inspiración para la meditación y una vía directa para acercarse a la divinidad.

Cuando un cuenco tibetano suena se crean fuertes vibraciones que se propagan y se van difundiendo por todo el cuerpo, removiendo y abriendo nuestra energía, por lo que se crea una concordancia entre el cuenco y su poseedor, esto hecho varias veces provoca un estado de unidad y profunda paz, llegando más allá del relajamiento, moviendo la energía eliminamos esa mala energía que tenemos y la reemplazamos por energía positiva. Al ser el cuerpo humano un conjunto de vibraciones y ondas, los órganos sanos vibran con la frecuencia justa y los enfermos tienen una frecuencia alterada que este sonido repara.

A la vez que alineamos nuestra conciencia con estos sagrados instrumentos, nos vamos introduciendo en el Universo sonoro para poder encontrar la ruta de acceso al orden armónico y natural de la vida. Esta repercusión nos beneficia para entrar en la frecuencia sanadora, nos sentimos integrados, armoniosos, nuestra vibración se vuelve fuerte, irradiada de las virtudes que moran en nuestra naturaleza, nos sentimos dichosos y en paz.

En el camino de nuestra armonización nos van cantando nuestra música interna, ayudándonos a centrarnos, a atravesar nuestras disonancias con los diferentes tonos y los distintos toques van moviendo la energía en la dirección adecuada con nuestro macrocosmos y así notaremos una sensación de bienestar físico y espiritual.

La vibración de los cuencos tibetanos estimula al cuerpo, ya que éste al entrar en sintonía con sus frecuencias armónicas le ayuda a encontrar por sí mismo sus propias frecuencias y guiado por estas vibraciones el cuerpo se une a las ondas vibratorias primordiales.

Por eso es tan importante el sonido vibratorio de los cuencos tibetanos.
A lo largo de la geografía de Gaia, nuestra Madre Tierra, allí donde dirijamos la mirada, veremos que la vida posee vibración. No importa en qué cultura nos encontramos, por poco que nos esforcemos en observar, podremos comprobar que la vibración, el sonido, el ritmo o la música, están siempre presentes. Desde las campanas o los cuencos tibetanos, hasta las tribus de Australia, pasando por las cortezas de árbol del continente africano, el sonido aparece continuamente ante nuestros sentidos. Sólo nos hace falta observar un poco las tradiciones folklóricas o religiosas de cada cultura, para darnos cuenta de la importancia que tiene el ritmo y el sonido en nuestras vidas.
Algunos sonidos nos llevan a la paz más profunda. Otros nos conducen a estados mentales de ensoñación o trance. Por supuesto, no faltan sonidos para alegrarnos o entristecernos. ¿Cuál es el motivo? La respuesta es muy simple: somos vibración y como tal, tenemos la capacidad de alterarnos a partir de la audición y percepción de otra vibración o sonido.
Sin lugar a dudas, cerrando los ojos y poniendo un poco de voluntad, todos somos capaces de evadirnos escuchando sonidos, simplemente, porque la vibración es una fuente primitiva de vida. Dejarnos llevar por el rugir de las olas del mar en la orilla de una playa; sentir en nuestro interior el canto del grillo o la cigarra; percibir el repiqueteo de una gota de agua que cae al suelo en lo más profundo de una oscura caverna... Éstos no son más que algunos sencillos ejemplos de sonidos que, bien trabajados, pueden obrar rápidos y profundos cambios en nuestro interior.
En ocasiones las melodías proceden de un instrumento construido a partir de elementos cedidos por la Madre Naturaleza. A veces, el productor del sonido es elaborado de forma totalmente artificial a través de la moderna informática. Por otro lado, una antigua tradición afirma que el Universo nos canta a cada nuevo día, hoy sabemos que hay una vibración estelar, un "ruido" más allá de las fronteras de nuestro planeta.
Los sonidos nos ayudan a convivir con ese todo invisible que nos rodea. Pero si, además, el sonido procede de un elemento sagrado como puede ser un gong, una campana o un cuenco tibetano, la fuerza es todavía mayor. Trabajando y conociendo elementos como los mencionados, iremos viendo, a través de las páginas de este libro, las grandes ventajas que supone el sonido.
Aprenderemos a relajarnos, a rebajar las tensiones, a enardecer ciertos sentidos y a despertar la parte dormida de nuestro subconsciente que contiene un gran poder energético y que todos llevamos dentro.
Mediante la simple lectura y práctica de los ejercicios descritos en esta obra, veremos que podemos proyectarnos más allá de nuestra conciencia, lograr sueños agradables y encauzar de forma correcta una meditación o visualización. Pero también aprenderemos a limpiar y purificar un ambiente enrarecido después de una discusión, sabremos de qué forma tenemos que energetizar una casa, un templo o un espacio para que luego éste sea sagrado.
Por supuesto, para que todo ello funcione mucho mejor, precisaremos de la buena disposición y fluidez mental del operador o lector de este libro. Ya que, como en tantas otras cosas, cuando el corazón y la mente no caminan unidos de la mano, los resultados no suelen ser los previstos.

La historia del sonido sagrado

De los cinco sentidos que posee el ser humano más el sexto que nos remite a la intuición, el del oído es el que probablemente nos conecta con mayor eficacia a estadios cerebrales elevados.
Se ha demostrado que el hombre, en estado fetal, tiene capacidad para recibir los estímulos externos al claustro materno a través de los sonidos amortiguados que le llegan del exterior, de este mundo que, en un corto espacio de tiempo, será el suyo.
De todos es sabido que existen varios tipos de memoria y la auditiva es una de las más eficaces y enraizadas. Estudios científicos demuestran que una vez el bebé es dado a luz, éste tiene capacidad para reconocer la voz de la madre que lo llevó en su seno. Es precisamente esta voz la que establecerá un puente entre ambos universos, el intimo, cálido y privado de la gestación y el que en lo sucesivo será su espacio de desarrollo: el ruidoso, agresivo y hoy por hoy desnaturalizado planeta Tierra.
De todo lo dicho podemos deducir que la voz de la madre es uno de los primeros "sonidos sagrados" con capacidad de influir tanto en las emociones como en la psique profunda.
Pero la vibración de esta voz tan querida no es la única vibración que puede aportarnos equilibrio y bienestar. A medida que el bebé entra en las diferentes etapas de madurez, va descubriendo distintos sonidos, en cierta forma sustitutivos, que le pueden transportar a unos estados físicamente hablando muy satisfactorios y a unos estadios mucho más elevados de conciencia.
En lugares alejados de los núcleos urbanos, podemos encontrar sonidos sagrados en la Naturaleza. El ruido de la lluvia, el rumor de las olas del mar, el manar de una fuente, el derroche de agua de una cascada, el retumbar de un trueno o el rugir de un volcán, pueden ayudarnos a relajar nuestras células cerebrales y pensamientos, potenciando la introspección y la paz interna.
Tampoco debemos olvidar que el hombre puede realizar sonidos que se pueden acercar a la sacralización de los anteriores: mantras, cantos rituales o sagrados como los gregorianos, música clásica, vocalizaciones, sonidos guturales..., etc., pueden despertar al ángel que anida adormecido en nuestro interior y nos concede la capacidad de sanación y transmutación.
Pero también objetos materiales realizados por la mano del hombre pueden contribuir a alcanzar este estadio ansiado de equilibrio. Cuencos, campanas, cimbals, van a ayudarnos a sincronizar nuestra propia vibración energética interior con la música de las esferas y los cuerpos celestes. Serán de suma ayuda a la hora de despejar de energías nefastas tanto el domicilio particular, como el centro de trabajo e incluso, en caso de enfermedad, serán de gran ayuda a la hora de potenciar la sanación tanto el cuerpo como el espíritu.

Una bella historia

"Izar era un asceta que, renunciando a las riquezas del mundo y decidido a encontrarse a si mismo, se instaló con un cuenco de madera, una cuchara y una vieja túnica en las montañas de la cordillera del Himalaya Allí, en una árida explanada, cerraba los ojos escuchando los cantos de los pájaros, el sonido de los vientos y el rugir de las aguas de una cascada cercana. Así pasó meses, incluso años. En silencio escuchaba y meditaba las palabras invisibles de los elementos.
Cierto día, Iza, habiendo alcanzado un alto grado de concentración y llegando a la integración con todos los sonidos que le rodeaban, sintió que su corazón crecía en lo más profundo de su plexo solar. Sentía una presión que le era agradable pero dolorosa al mismo tiempo, tanto que, no pudiendo resistirlo, abrió la boca para gritar, más su garganta no emitió sonido alguno. La presión seguía creciendo y cuando el dolor era casi insoportable vio frente a sí un gran dragón amarillo que emergía de la tierra Iza, paralizado por el miedo no se movió. El dragón lanzó fuego sobre el cuenco de madera que Izu empleaba para beber y comer, llenándolo de un fluido dorado y convirtiéndolo en un recipiente de pulido metal.
Finalmente el Dragón le dijo a Iza: "Tú eres la persona que mejor ha sabido guardar en su interior los sonidos de la vida y la muerte, del odio y el amor, de la oscuridad y la luz. Por ello, en nombre de los dioses del conocimiento, te hago entrega de este objeto capaz de transmitir las sensaciones más increíbles, capaz de estremecer tu alma y también tu corazón"
Según cuenta la leyenda, así nacieron los cuencos tibetanos y, desde hace milenios han sido utilizados, como práctica habitual, en todos los Monasterios y Lamaserías del Tíbet, Nepal y la India.
Originariamente, los cuencos estaban hechos de forma absolutamente artesanal. Su aleación era la combinación de siete metales: oro, plata, cobre, cinc, níquel, hierro y antimonio. Tras la fundición de los citados metales, extendían la aleación y le iban dando forma circular a base de delicados golpes pero precisos hasta que iba tomaban la forma con la que les conocemos. Por este motivo, los cuencos originales, éstas preciadas obras de arte dignas del mejor de los museos, presentan un aspecto rudimentario en el que se pueden apreciar las hendiduras y el trabajo del hombre.
En la actualidad, los cuencos tibetanos ya no salen de manos de los lamas. A pesar de que la industrialización en su fabricación es prácticamente nula, artesanos especializados, menos sacros y espirituales que los originarios orfebres, se ocupan de su elaboración, siguiendo las antiguas tradiciones.
Hoy día, para la creación de un cuenco tibetano se utilizan sólo tres metales: cobre, hierro y bronce. También, de forma mucho más escasa y selectiva, se realizan vertiendo silicio sobre cuencos de vidrio incoloro y muy transparente.
Como es de todos conocido, existen cuencos de diferentes tamaños y grosores. Cuanto más fina sea la pared más intenso será el sonido que desprenda, no obstante, la calidad del sonido dependerá de la conjunción y magia que se pueda crear entre nuestra propia calidad vibracional y la del cuenco.
En la época actual, los monjes, emulando al eremita de la leyenda, se siguen valiendo del sonido sagrado de los cuencos para alcanzar estados meditativos que les lleven a lograr el equilibrio de la polaridad de sus hemisferios cerebrales, mediante la emisión de ondas Alfa.
El sagrado sonido de sus amados cuencos tibetanos, también les es de suma ayuda a la hora de reequilibrar los complejos procesos celulares, potenciando la sanación y la consecución de la armonía entre el cuerpo físico y los cuerpos o energías sutiles.
Los cuencos tibetanos, las campanas, los cimbals, los gongs y demás instrumentos musicales de gran poder, están siendo los grandes aliados en todo tipo de terapias vibracionales y energéticas, siendo incorporados, como elementos sumamente útiles, en las prácticas terapéuticas dispensadas por profesionales de la medicina holistica.

Los primeros pasos

Ya hemos conocido un poco de historia sobre el cuenco y las campanas. A estas alturas, sin lugar a dudas, el lector estará deseoso de comenzar a practicar con ellas. Es buen momento, pero recordemos que la precipitación retrasa los acontecimientos y que en ocasiones, es mejor asimilar y comprender ciertos conceptos teóricos antes de pasar a la práctica.
A lo largo de este capítulo tomaremos contacto con los cuencos y campanas. Como vamos pues a trabajar con elementos que van a ayudarnos en nuestra canalización y vibración energéticas, estamos en la gran obligación de acercarnos a ellos poco a poco, y sin miedo ni temor. E1 peor error sería tomar un cuenco entre las manos sin más y golpearlo sin sentido, sin saber, sin prepararnos íntimamente para este acto de comunicación con la vibración del sonido.
Seguidamente, veremos qué manera es la mejor para trabajar con el cuenco, cómo hay que tomarlo entre las manos y nos prepararemos para "sentir" su poder, su vibración y su energía.

Aprendiendo a trabajar con cuencos
 
De entrada no hay una gran diferencia a la hora de llevar a cabo experiencias con cuencos. Será su tamaño y diámetro lo que nos haga adoptar diferentes posiciones de uso, pero básicamente, procederemos de forma similar con todos ellos. No obstante, antes de tocar el cuenco tenemos que aprender a conocer cuál es su secreto. Ciertamente, uno de sus secretos reside en el tono y la vibración que ejerce en el entorno. Y hablando del entorno, no podemos pasar por alto otro punto relevante: su incidencia en el usuario.
Supongamos que ya tenemos un cuenco. La persona que va a experimentar con él, debe seguir, en todo momento, unas normas muy sencillas de uso:

1.-Tener la receptividad adecuada: Si nuestra energía es contraria a la que perseguimos, el resultado vibracional del cuenco no será el esperado Por tal motivo es importante que la receptividad se circunscriba dentro de lo positivo y del amor. Quien usa el cuenco por puro capricho o para pasar el rato, se equivoca en sus propósitos.

2.-Crear un ambiente agradable: Aunque cualquier sitio puede ser apropiado para experimentar con un cuenco o campana, todos sabemos que hay lugares más propicios que otros. Siempre trabajaremos mucho mejor cuando el ambiente nos reporte placidez, sosiego y tranquilidad. Cuando sepamos que no seremos interrumpidos por molestos teléfonos o inoportunas visitas. Por supuesto el ambiente agradable se creará cuando seamos capaces de trabajar con cierta privacidad.

3.-Disponer de un lugar adecuado: Si ser positivo y tener un buen ambiente es vital, poder experimentar o trabajar algunas facetas espirituales o energéticas con el cuenco, precisará de un recinto en el que nos sintamos a gusto. Es evidente que, tanto cuencos como campanas se usarán en diferentes estancias de la casa e incluso, fuera de ella, pero debemos buscar un lugar, una estancia que sea "especial". Ese recinto tiene que poseer la esencia de nuestro ser para poder experimentar y desarrollar otro tipo de prácticas como las meditativas, curativas o también las de proyección de la conciencia.

4.-Adecuar un recinto: En nuestro pequeño templo dispondremos de una esterilla, manta o colchoneta colocada sobre el suelo para poder así trabajar mucho mejor. Incluiremos en este recinto aquellas músicas que nos ayuden a canalizar las energías. Por supuesto, cada persona adecuará el recinto a su naturaleza, pero no estada de más que tuviera: una ventana con iluminación exterior, un color de paredes y techos armónico y una planta o flores sin cortar que nos revitalicen. Otros elementos serán un armario o estantería para guardar el material de trabajo, como esencias, cuarzos, gemas, incienso, etc.

Respetar los puntos citados con anterioridad será más que suficiente para iniciarnos a trabajar y experimentar con cuencos y campanas. Así pues, debemos empezar a tomar contacto con nuestros elementos y lo haremos con un sencillo ejercicio de percepción, en este caso no psíquico ni energética, sino física y auditiva.
Previamente y como advertencia para todos los ejercicios, quisiera hacer una observación y es que, salvo que se indique lo contrario, cuando se mencione el término "elementos" me estaré refiriendo de forma indistinta a cuencos y campanas. Cuando en un ejercicio sea preciso trabajar con el cuenco de una forma y con la campana de otra, quedará oportunamente especificado.
De entre los diferentes sonidos y vibraciones que tenemos a nuestro alcance, los producidos por instrumentos orientales, son hasta la fecha algunos de los que más efectividad tienen, no solamente a nivel de captación sino también a nivel de grandes efectos sobre las personas.

Ejercicio 1:TOMA DE CONTACTO

Este ejercicio tiene la finalidad de empezar a familiarizarnos con los elementos que nos acompañarán en nuestras prácticas. Dado que nos van a obsequiar con su sonido, es muy importante que antes hagamos una testación táctil y auditiva de los instrumentos o sea, que los toquemos y escuchemos.
1.-Comenzaremos por sentarnos cómodamente en el suelo de nuestra habitación de trabajo o, en un sillón. Frente a nosotros colocaremos todos los elementos.
2.-Cerraremos los ojos y respiraremos tranquila y pausadamente durante un par de minutos. Durante este tiempo dejaremos que la mente divague libre. No nos preocuparemos de nada. Simplemente respiraremos sin más, tranquilamente.
3.-Pasado el tiempo indicado abriremos los ojos y recorreremos los elementos con la mirada. Tras un primer vistazo, los tomaremos dulcemente entre las manos. De nuevo, cerraremos los ojos y sentiremos la textura y el calor que desprende cada uno de ellos.
4.-Al tiempo que realizamos la inspección táctil, debemos tomar conciencia de que esos elementos son sagrados, puesto que tienen la capacidad de desprender energía o de modificar la ya existente.
5.-Pasado un tiempo prudencial, y manteniendo la relajación y los ojos cerrados, haremos sonar con la baqueta de madera los elementos, cuenco o campana, con suavidad. Se trata simple y llanamente de que emitan su sonido y que lo captemos, que notemos auditivamente su frecuencia. Repetiremos el proceso un par de veces para familiarizarnos con el utensilio musical y después daremos por finalizada la práctica.
El ejercicio anterior nos servirá para darnos cuenta que las campanas y los cuencos tienen varias formas de frecuencia y sonoridad. De esta manera iremos "ajustando" la producción del sonido de cara al futuro.
Vamos a realizar otra prueba. Como iremos indicando, los cuencos o las campanas tienen diversas formas de tocarse. En el caso del cuenco no será lo mismo aplicar un golpe seco con la baqueta que, simplemente, rozarlo con suavidad o girar la baqueta sobre el borde del cuenco para que éste emita un sonido monótono y muy agudo. Por lo que a la campana se refiere, podemos agitarla con mayor o menor energía y su sonido cambiará. En definitiva se trata que sea el usuario quien ajuste los tonos de emisión de sonido a sus intereses particulares.

Ejercicio 2: TEST DE AGRADABILIDAD

En los diferentes ejercicios daremos orientaciones sobre la intensidad o fuerza del golpe a dispensar con la baqueta, pero deberá ser la persona en cuestión la que trabaje con el cuenco el que, en última instancia, ajuste y extraiga la vibración más afín a su deseo y naturaleza.
El lector debe "hacer suyo" el sonido del cuenco y la mejor forma para ello es probar y testear la agradabilidad, sobre todo cuando las prácticas estarán dirigidas a un trabajo de interiorización unipersonal.
1.-Tomaremos un cuenco y lo situaremos sobre la palma de la mano. Con la otra mano sostendremos la baqueta. En este primer punto, ladeando la baqueta de forma que quede en posición horizontal y dejando la mano completamente relajada, daremos un suave golpe sobre la superficie del cuenco. Cerraremos los ojos y escucharemos el sonido.
2.-Ahora probaremos otra modalidad. Mantendremos la misma posición, pero en este caso la mano permanecerá rígida al golpear. Como verá el lector, el sonido tiene un matiz diferente.
3.-Veamos ahora otra prueba. Tomaremos la baqucta en posición vertical, cerraremos la mano sobre ella y cogiéndola con todos los dedos menos el pulgar, golpearemos la superficie del cuenco, prestando toda la atención al sonido con los ojos cerrados.
4.-Realizaremos la cuarta y última prueba con el cuenco. Manteniendo la baqueta en posición vertical, la cogeremos sólo con dos dedos y golpearemos. Sin duda, el sonido y la intensidad, habrá variado.
Notas:
* Al margen de los cuatro puntos destacados sugerimos al lector que "juegue" a tocar el cuenco de cuantas formas y maneras se le ocurra. De esta forma irá viendo que el cuenco, "misteriosamente", no suena igual cuando lo hacemos cantar con la mano derecha o con la mano izquierda. Este ejercicio nos ayudará notablemente en nuestro trabajo.
* Recomendamos efectuar el mismo tipo de ejercicio con las campanas, haciéndolas teñir, de forma alternativa, con una u otra mano. Otra posibilidad es que, en función del tamaño de la campana, nos abrevamos a golpearla con una baqueta.

Las campanas son unos instrumentos que pueden variar en tamaños, y están preferentemente destinados a las prácticas de meditación, reflexión y visualización, aunque también es verdad que convenientemente pueden ser aplicados en diversas técnicas curativas

Ejercicio 3:TOMA DE CONTACTO CON LA ENERGÍA

Ahora que ya sabemos cómo suena el cuenco y hemos podido comprobar sus distintos matices auditivos, vamos a centrarnos en trabajar con la percepción de la energía para ver qué impresiones podemos sacar de su vibración.
Como su nombre indica es un ejercicio para tomar contacto. No debemos preocuparnos en sentir ni canalizar, ni visualizar. Sólo tenemos que dejarnos llevar.
1.-Nos recluiremos en un lugar agradable y tranquilo, preferentemente la habitación de trabajo. La luz debería ser tenue, que no moleste a los ojos y, si es indirecta mucho mejor. Para esta primera sesión no es recomendable que en la sala haya música u otro tipo de vibración.
2.-Nos sentaremos y colocaremos el cuenco enfrente nuestro a una distancia que nos permita tocarlo con la baqueta con solo alargar ligeramente el brazo.
3.-Cerraremos los ojos y nos dispondremos a relajarnos mediante la respiración, para ello realizaremos una serie de respiraciones profundas y lentas, de manera que notemos que el aire entra y sale con mucha suavidad.
4.-Pasado un minuto o dos, según la persona, tomaremos conciencia del cuerpo. Lo notaremos efectuando un repaso del mismo y de los pies a la cabeza. Seguidamente procederemos a alargar la mano en las que portamos la baqueta y daremos un golpecillo al cuenco. Cerraremos de nuevo los ojos y nos concentraremos en la energía del sonido. Se trata simplemente de sentir que el sonido está en el aire y que nos rodea.
5.-Tras el sonido anterior nos concentraremos de nuevo en la respiración. En este caso se trata de sentir la energía del cuenco al tiempo que inhalamos el aire. Para ello, expulsaremos el aire y justo en el momento que demos un golpe al cuenco y éste comience a sonar, procederemos a realizar la inhalación. Debemos imaginar que estamos respirando la energía del cuenco, su vibración, su sonido.
6.-Concluiremos el ejercicio con un poco de imaginación. Vamos a suponer que cada vez que el cuenco suena, el sonido que emite es como un chorro de energía verde pálido (u otro color que deseemos y nos resulte agradable).
Partiendo de esta premisa debemos volver a concentrarnos en la respiración y de nuevo, como en el punto anterior, imaginaremos que la energía del cuenco entra en nosotros cuando respiramos.

Fuente: http://senderodeluz.blogspot.com/search/label/Cuencos%20Tibetanos



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REFLEXIONES BUDISTAS

>El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.
>Los extremos son como trampas o emboscadas; permanece en el medio, pero ni siquiera al medio te aferres.
>Cuando no tengas nada importante que decir, guarda el noble silencio. Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
>Que cada uno de vosotros sea su propio refugio, ¿qué otro refugio podría haber?
>Todos los estados perjudiciales tienen sus raíces en la ignorancia y convergen en la ignorancia. Al abolir la ignorancia, todos los demás estados perjudiciales serán también abolidos.
>Mente clara, corazón tierno.
>Todas las cosas compuestas están sujetas al cambio. Porfiad con vigilancia para conseguir vuestra liberación.
>El pasado es un sueño; el futuro, un espejismo; el presente, una nube que pasa.
>Vigilad, estad atentos, sed disciplinados, reunid vuestros pensamientos, cuidad vuestra mente.
>A un loco se le conoce por sus actos, y a un sabio también.
>Hay un apego sumamente peligroso: el apego a las opiniones.
>En cualquier batalla pierden tanto los vencedores como los vencidos.
>Igual que una flor bella y de brillante color, pero sin perfume, así de estériles son las buenas palabras de quien no las pone en práctica.
>Toda enseñanza es como una balsa: hecha para hacer una travesía, pero a la que no hay que atarse.
>La verdad es aquello que produce resultado.
>Como una sólida roca no se mueve con el viento, así el sabio permanece imperturbable ante la calumnia y el halago.
>Pocos entre los seres humanos son los que cruzan a la otra orilla (la de la sabiduría). La mayoría solamente suben y bajan por la misma orilla.
>Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
>El único refugio de la mente es la atención.
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